Identifícate: Un Sistema de Identificación Nacional moderno, seguro e inclusivo

19 de Agosto de 2021

Ciudadano ensenando su nuevo Documento Nacional de Identificación.

Los sistemas de identificación permiten garantizar el derecho fundamental de toda la ciudadanía de contar con la acreditación de su identidad jurídica y, además, tienen un rol esencial en áreas como la protección social, la inclusión financiera, la educación y la salud, entre otros. La identidad es un derecho humano básico, que permite el ejercicio y el acceso al resto; por ejemplo, ante los servicios referidos.

Más aún, la crisis sanitaria generada por el COVID 19, ha puesto de manifiesto la importancia de contar con sistemas de identidad modernos y eficientes que permitan a los gobiernos identificar de manera rápida y precisa a las poblaciones más vulnerables para proporcionar programas sociales de asistencia y protección social, y producir estadísticas vitales que permitan establecer medidas de mitigación.

Hoy, muchos gobiernos están avanzando en el fortalecimiento y mejora de sus sistemas de identificación nacional con la adopción de tecnología digital. Este es el caso del Registro Nacional de Personas (RNP) de Honduras, que en el año 2020 inició un proceso masivo de registro biométrico a toda la población mayor de 17 años, con el objetivo de generar una base de datos registral actualizada y hacer entrega de un nuevo Documento de Identidad con altos niveles de confiabilidad.

Una nueva base registral

El RNP es la institución encargada de proveer la data registral ciudadana- la información de todas las personas habilitadas para ejercer el derecho al voto-, la cual es utilizada a su vez por el Consejo Nacional Electoral (CNE) para elaborar el censo electoral. En ese sentido, cumple un rol fundamental en el proceso electoral.

Tras la crisis post electoral generada en el país en 2017, se evidenció la importancia de fortalecer y modernizar la función registral y mejorar la calidad de su base de datos. El objetivo fue resolver los problemas principales de la anterior como la presencia de fallecidos y emigrantes, lo cual pudo alimentar suspicacias sobre la suplantación del voto en las elecciones.

El proceso de enrolamiento o registro de la población hondureña adulta a nivel nacional se hizo con el uso de unos modernos kits con tecnología de captura biométrica. Con ellos se realizó el registro de los datos únicos de cada ciudadano como el rostro, la huella y la firma, lo que confirma su identidad y permite garantizar una base de datos con información actualizada, veraz e íntegra.

El registro biométrico de la información ciudadana y los procesos de verificación implementados para el procesamiento de los datos, facilitaron que emergieran una serie de inconsistencias históricas, provenientes de las antiguas bases de datos del Registro Civil y de Identificación. Estas inconsistencias de información corresponden a datos mal registrados como nombres o apellidos, fechas de nacimiento, entre otras; también pueden deberse a huellas dactilares ilegibles o fotografías en mal estado. Estas inconsistencias habían permanecido durante años y se acumulaban debido a la ausencia de un programa que pudieran corregirlas.


Enrolamiento masivo de más de 5 millones de ciudadanos

Durante el 2020, Honduras fue afectado fuertemente no solo por el COVID19, sino además por dos tormentas tropicales que azotaron al país; Eta, primero, e Iota, después, lo que generó sobrecostos, retrasos y reajustes en el inicio de las operaciones en campo. Sin embargo, aún en esta difícil coyuntura, el proyecto logró realizar de manera exitosa el enrolamiento masivo de más 5 millones de ciudadanos en un tiempo récord de seis meses.  

Esto fue el resultado de una operación sin precedentes implementada a nivel nacional, que incluyó el despliegue de 1,400 kits, más de 400 vehículos y la contratación de cerca de 4,000 colaboradores; entre coordinadores, supervisores, enroladores y sanitizadores, quienes a través de brigadas móviles se desplazaron hasta las zonas más alejadas del país.


A lo largo de seis meses, el personal de campo recorrió largas distancias, por tierra, mar y aire, en ocasiones a pie, en mula, o pequeñas embarcaciones, para llegar a las comunidades más remotas y de difícil acceso y realizar el registro de los segmentos más vulnerables y aislados de la población.

La tecnología de última generación de los kits biométricos, permitió realizar el enrolamiento incluso en zonas sin energía eléctrica, por el uso de paneles solares. Los kits fueron diseñados con una funcionalidad que les permite trabajar con y sin conexión a internet, debido a las limitaciones de conectividad en el país.

Acompañando toda la operación de campo, se implementó un estricto protocolo de bioseguridad con el fin de cuidar la salud de los ciudadanos y los colaboradores del proyecto.

El proceso de enrolamiento ha continuado durante el 2021 y a la fecha se ha enrolado a 5, 287,421 personas, lo que representa el 96% de la población adulta. De los cuales 2,769, 366 son mujeres y 2, 518, 055 son hombres.


Un enfoque inclusivo

Durante la implementación del proyecto, se puso un especial énfasis en atender a los grupos minoritarios del país; pueblos indígenas y otros grupos en situación de vulnerabilidad, tales como la población afro hondureña, grupos LGTBIQ+, adultos mayores y personas con discapacidad.

Para ello, se establecieron una serie de acciones con el objetivo de facilitar el acceso y registro de estos grupos y eliminar las barreras que enfrentan a la hora de ejercer su derecho a la identificación.

En el caso de los pueblos indígenas y afro hondureños, las barreras ligústicas, la lejanía geográfica y los costos que significa desplazarse largas distancias, limitan la posibilidad que estos grupos puedan realizar su registro y contar con su documento de identidad.   

Es por ello que el proyecto contempló la contratación y capacitación de miembros de pueblos indígenas, para que fueran ellos mismos quienes realizaran el proceso de enrolamiento en sus propias lenguas. Adicionalmente, se desarrollaron materiales en las diferentes lenguas nativas que fueron parte de la campaña informativa implementada.

El personal proyecto llegó a diferentes zonas habitadas por población Indígena y afro hondureña, con altos niveles de subregistros, como es el caso de la Mosquitia, en el departamento Gracias a Dios. Esto ha permitido tener por primera vez una línea de base de los pueblos indígenas del país.

Esta información va a permitir tener estadísticas vitales para el desarrollo de políticas públicas y acciones en beneficio de estos segmentos de la población.

En el caso de la comunidad LGBTBIQ+, el proyecto se caracterizó por generar un espacio de atención respetuoso, seguro e inclusivo para esta comunidad. Durante el proceso de enrolamiento las personas Trans pudieron tomarse la fotografía con su expresión de género. Cabe destacar que el nuevo Documento de Identificación Nacional es uno de los pocos documentos de identidad el mundo que no incluye el dato discriminatorio de sexo binario.

"El nuevo DNI tiene dos cambios que son muy importantes para la comunidad Trans; ahora podemos aparecer con nuestra expresión de género en la fotografía del DNI y ya no aparece el sexo en el documento. Esto es muy importante para nosotros porque ya no sufriremos tanto estigma o discriminación como con la tarjeta anterior."

Grecia Flores

Comunidad LGTBIQ+

En el caso de los adultos mayores con dificultades de movilidad y personas con discapacidad severa, se realizaron enrolamientos focalizados en sus viviendas, a fin de facilitar el proceso de enrolamiento y entrega del DNI para estos segmentos de la población. Asimismo, por primera vez en Honduras se cuenta con una línea de base de personas mayores de 18 años con algún tipo de discapacidad.

"El nuevo DNI esta mejor señalizado para las personas con discapacidad” Para mí es una satisfacción personal contar con mi nuevo DNI, me siento mejor identificado y ahora puedo acceder fácilmente a los beneficios que tenemos como personas con discapacidad”

Percy Santos


Un documento digital y seguro

La tarjeta de identidad con la que contaban los hondureños se había actualizado por última en el 1996 y era producida con una tecnología obsoleta, lo que dificultaba la credibilidad de los datos registrales y la seguridad para identificar a los ciudadanos. Por dicha razón, el proyecto incluyo entre sus objetivos principales producir y entregar un nuevo Documento de Identificación Nacional con altos niveles de confiabilidad.

“Mi identidad anterior estaba muy deteriorada, no se podía ver mi número ni la fotografía, siempre tenía dificultades cuando hacía cualquier trámite. Ahora mis datos se ven claramente, ya no voy a tener problemas cuando reciba una remesa de dinero.”

Maria Agripina Baca

Adulto mayor

 

El nuevo DNI producido por el consorcio integrado por el grupo THALES- SELP, empresa líder en la producción de tarjetas a nivel mundial, incluye tecnología y características de impresión de alta seguridad como el policarbonato, el grabado en láser, un dispositivo óptico (DOVID: dispositivo interactivo difractivo ópticamente variable), tintas especiales, fondos de seguridad, entre otros, que hacen que cualquier intento de falsificación o duplicación sea muy difícil.

Adicionalmente, incluye dos códigos QR mediante grabado láser. Un código pequeño que contiene los datos del DNI y es de uso público. Y un código QR que contiene la huella dactilar y su uso solo puede ser autorizado por el RNP.

Es la primera vez en el país que se realiza la entrega del DNI mediante una validación biométrica facial y/o dactilar que permite confirmar la identidad del ciudadano, garantizando una entrega personalizada y segura.

Transformación hacia un gobierno digital

El desarrollo de este nuevo Sistema de Identificación Nacional; moderno, eficiente, seguro e inclusivo, permitirá mejorar la eficiencia en la prestación de programas y servicios públicos para toda la ciudadanía. Además, facilitará la interoperabilidad con las instituciones públicas y privadas, es decir la capacidad de los sistemas de identificación de compartir datos y posibilitar el intercambio de información y conocimiento, con otros sistemas como los de migración, salud, seguridad, finanzas, entre otros.

Este sistema posibilitará la transferencia de información ciudadana a instituciones públicas como, por ejemplo; la Secretaría de Salud facilitando la prestación eficiente de servicios médicos y un control digital de pacientes y sus enfermedades, o hacia instituciones privadas como la Comisión Nacional de Banca y Seguros para facilitar la bancarización nacional, posibilitando el desarrollo de trámites y transacciones electrónicas seguras, entre otras instituciones.

De esta manera se busca reducir la brecha digital del país y promover un gobierno más eficiente, contribuyendo al desarrollo social, económico y democrático de Honduras.