Ciudadano ensenando su nuevo Documento Nacional de Identificación.

 

Los sistemas de identificación permiten garantizar el derecho fundamental de toda la ciudadanía de contar con la acreditación de su identidad jurídica y, además, tienen un rol esencial en áreas como la protección social, la inclusión financiera, la educación y la salud, entre otros. La identidad es un derecho humano básico, que permite el ejercicio y el acceso al resto; por ejemplo, ante los servicios referidos.

Más aún, la crisis sanitaria generada por el COVID 19, ha puesto de manifiesto la importancia de contar con sistemas de identidad modernos y eficientes que permitan a los gobiernos identificar de manera rápida y precisa a las poblaciones más vulnerables para proporcionar programas sociales de asistencia y protección social, y producir estadísticas vitales que permitan establecer medidas de mitigación.

Hoy, muchos gobiernos están avanzando en el fortalecimiento y mejora de sus sistemas de identificación nacional con la adopción de tecnología digital. Este es el caso del Registro Nacional de Personas (RNP) de Honduras, que en el año 2020 inició un proceso masivo de registro biométrico a toda la población mayor de 17 años, con el objetivo de generar una base de datos registral actualizada y hacer entrega de un nuevo Documento de Identidad con altos niveles de confiabilidad.

 

Una nueva base registral

El RNP es la institución encargada de proveer la data registral ciudadana- la información de todas las personas habilitadas para ejercer el derecho al voto-, la cual es utilizada a su vez por el Consejo Nacional Electoral (CNE) para elaborar el censo electoral. En ese sentido, cumple un rol fundamental en el proceso electoral.

Tras la crisis post electoral generada en el país en 2017, se evidenció la importancia de fortalecer y modernizar la función registral y mejorar la calidad de su base de datos. El objetivo fue resolver los problemas principales de la anterior como la presencia de fallecidos y emigrantes, lo cual pudo alimentar suspicacias sobre la suplantación del voto en las elecciones.

El proceso de enrolamiento o registro de la población hondureña adulta a nivel nacional se hizo con el uso de unos modernos kits con tecnología de captura biométrica. Con ellos se realizó el registro de los datos únicos de cada ciudadano como el rostro, la huella y la firma, lo que confirma su identidad y permite garantizar una base de datos con información actualizada, veraz e íntegra.

El registro biométrico de la información ciudadana y los procesos de verificación implementados para el procesamiento de los datos, facilitaron que emergieran una serie de inconsistencias históricas, provenientes de las antiguas bases de datos del Registro Civil y de Identificación. Estas inconsistencias de información corresponden a datos mal registrados como nombres o apellidos, fechas de nacimiento, entre otras; también pueden deberse a huellas dactilares ilegibles o fotografías en mal estado. Estas inconsistencias habían permanecido durante años y se acumulaban debido a la ausencia de un programa que pudieran corregirlas.

 


 

Enrolamiento masivo de más de 5 millones de ciudadanos

Durante el 2020, Honduras fue afectado fuertemente no solo por el COVID19, sino además por dos tormentas tropicales que azotaron al país; Eta, primero, e Iota, después, lo que generó sobrecostos, retrasos y reajustes en el inicio de las operaciones en campo. Sin embargo, aún en esta difícil coyuntura, el proyecto logró realizar de manera exitosa el enrolamiento masivo de más 5 millones de ciudadanos en un tiempo récord de seis meses.  

Esto fue el resultado de una operación sin precedentes implementada a nivel nacional, que incluyó el despliegue de 1,400 kits, más de 400 vehículos y la contratación de cerca de 4,000 colaboradores; entre coordinadores, supervisores, enroladores y sanitizadores, quienes a través de brigadas móviles se desplazaron hasta las zonas más alejadas del país.


A lo largo de seis meses, el personal de campo recorrió largas distancias, por tierra, mar y aire, en ocasiones a pie, en mula, o pequeñas embarcaciones, para llegar a las comunidades más remotas y de difícil acceso y realizar el registro de los segmentos más vulnerables y aislados de la población.

La tecnología de última generación de los kits biométricos, permitió realizar el enrolamiento incluso en zonas sin energía eléctrica, por el uso de paneles solares. Los kits fueron diseñados con una funcionalidad que les permite trabajar con y sin conexión a internet, debido a las limitaciones de conectividad en el país.

Acompañando toda la operación de campo, se implementó un estricto protocolo de bioseguridad con el fin de cuidar la salud de los ciudadanos y los colaboradores del proyecto.

El proceso de enrolamiento ha continuado durante el 2021 y a la fecha se ha enrolado a 5, 287,421 personas, lo que representa el 96% de la población adulta. De los cuales 2,769, 366 son mujeres y 2, 518, 055 son hombres.