Estos abusos se encuentran entre las violaciones de los derechos humanos más atroces, persistentes y generalizadas del mundo, y afectan a una de cada tres mujeres en todo el planeta.

Las Naciones Unidas están comprometidas a poner fin a todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

          Estos abusos se encuentran entre las violaciones de los derechos humanos más atroces, persistentes y generalizadas del mundo, y afectan a una de cada tres mujeres en todo el planeta.

          Eso significa que puede ser alguien que conozcan. Una familiar, una compañera de trabajo, una amiga. O incluso ustedes.

          La violencia sexual contra las mujeres y las niñas tiene sus raíces en siglos de dominación masculina.

          No olvidemos que las desigualdades de género que alimentan la cultura de la violación son esencialmente una cuestión de desequilibrio de poder.

          El estigma, los errores conceptuales, la falta de denuncia y la aplicación deficiente de las leyes no hacen sino perpetuar la impunidad.

          Y la violación sigue siendo utilizada como un arma de guerra atroz.

          Hay que poner fin a todo eso... ya.

          Hago un llamamiento a los Gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y las personas de todo el mundo para que adopten una postura firme contra la violencia sexual y la misoginia.

          Debemos mostrar una mayor solidaridad con las supervivientes, los activistas y los defensores de los derechos de las mujeres.

          También debemos promover los derechos de las mujeres y la igualdad de oportunidades.

          Juntos, podemos —y debemos— poner fin a las violaciones y a las agresiones sexuales de todo tipo.

          Gracias.

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