El estudio corrobora que sucesos como las deportaciones, las secuelas del huracán Mitch, la desintegración familiar, el desempleo, el encarcelamiento masivo, las crisis políticas, la infiltración del narcotráfico y el crimen organizado en las instituciones públicas y en agendas políticas han contribuido en la mutación de maras y pandillas hasta convertirlas en organizaciones delictivas complejas con operatividad a nivel nacional, contando con entre 6,000 y 11,000 miembros y colaboradores.

El estudio describe la situación actual de maras y pandillas en Honduras, y en base a ello, propone recomendaciones de políticas públicas

El fenómeno de las maras y pandillas en Honduras es complejo por las diversas causas que lo originan con implicancias sociales y económicas en el país. De acuerdo con uno de los casos analizados del presente estudio, se cree que la extorsión a taxistas en Tegucigalpa representa una pérdida de ingresos en más del 30% para este gremio.

Además de conocer la dimensión actual de este fenómeno, el Estudio de Situación de las Maras y Pandillas en Honduras provee recomendaciones para políticas públicas integrales y multisectoriales para abordar esta problemática.

El estudio, que es una actualización de dos estudios previos realizados por el Programa Nacional de Prevención, Rehabilitación y Reinserción Social (PNPRR), en el 2010 y 2014, ha recopilado una diversidad de datos e información de fuentes primarias y secundarias para caracterizar a las maras y pandillas. Adicionalmente, esta edición incorpora nuevas dimensiones de análisis, como la información cualitativa recopilada a través de encuestas y grupos focales realizadas a miembros y exmiembros de maras y pandillas, para analizar el efecto de este fenómeno en las comunidades, en la sociedad y en el accionar estatal.

El estudio corrobora que sucesos como las deportaciones, las secuelas del huracán Mitch, la desintegración familiar, el desempleo, el encarcelamiento masivo, las crisis políticas, la infiltración del narcotráfico y el crimen organizado en las instituciones públicas y en agendas políticas han contribuido en la mutación de maras y pandillas hasta convertirlas en organizaciones delictivas complejas con operatividad a nivel nacional, contando con entre 6,000 y 11,000 miembros y colaboradores.

Se analiza también los factores que contribuyen a que colectivos en riesgo social, como niñas, niños, jóvenes, adolescentes y mujeres, formen parte de las maras o pandillas. La evidencia encontrada señala que más del 40% de ingresos a estos grupos se da entre los 10 y 13 años.

A partir de los hallazgos, se presenta una serie de recomendaciones para mejorar el diseño e implementación de políticas públicas que sean integrales y multisectoriales. Estas recomendaciones se basan en consideraciones tales como de la relevancia de la legitimidad social a fin de lograr intervenciones efectivas, la necesidad de acciones innovadoras y diferenciadas y, el entendimiento de que las maras y pandillas están infiltradas en instituciones y son actores que ofrecen una alternativa para grupos vulnerables. Es así, que las recomendaciones se orientan a la relevancia de programas y proyectos comunitarios que se complementen entre las medidas de control con las preventivas de acompañamiento social y de generación de oportunidades económicas; así como se sugiere potenciar las instituciones públicas que implementan proyectos de rehabilitación y reinserción social.

Este Estudio fue realizado por un equipo de investigadores de la Asociación por una Sociedad más Justa (ASJ) con financiamiento de Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y apoyo técnico del PNPRRS y PNUD. Es un estudio que ha hecho un análisis basado en evidencias para describir y explicar el actual contexto del fenómeno pandilleril en Honduras.

Para descargar el Estudio, puede acceder aquí

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