Post Eta, Iota y el incendio de Guanaja

 

Las cerca de 92 mil viviendas afectadas por las tormentas Eta e Iota en Noviembre del 2020 y las 226 viviendas entre afectadas parcial y totalmente por el incendio de Guanaja el dos de octubre del presente año, posicionan al sector vivienda de Honduras como el más afectado y el que recoge el mayor impacto social de los desastres.

Cumplido un año desde las afectaciones por las tormentas Eta e Iota que dejaron mas de 6,475 millones de lempiras en daños del sector vivienda según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el desafío ahora es recoger las lecciones y desarrollar un análisis de las necesidades del sector para fortalecer sus políticas de desarrollo sostenible, y encontrar los mecanismos para dinamizar procesos de reconstrucción de calidad.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), una de las principales organizaciones a nivel mundial para el fomento del desarrollo sostenible, ha hecho un llamado urgente a las autoridades de los países de América Latina y el Caribe para que los esfuerzos en la reducción de riesgos de desastres y de adaptación al cambio climático hagan parte de la esencia de todos los sectores del desarrollo, y muy especialmente los relacionados con las viviendas, el uso del suelo y el hábitat.

Un mensaje central del PNUD es el llamado a valorar la vivienda como el centro del desarrollo de la vida social, y el eje estructurador de las actividades humanas. Como lo señalará uno de los participantes del proceso de participación, consulta y transparencia del Plan de Reconstrucción post Eta e Iota en Honduras “con las tormentas no solo se han destruido viviendas, se han destruido vidas, necesitamos recuperar vidas”.

 

Cumplido un año luego de las tormentas, el PNUD propone revisar diez de las principales lecciones que han dejado desastres en diversos continentes y que pueden servir para el proceso de reconstrucción que requiere Honduras, así como para el fortalecimiento institucional del sector vivienda:

1. El conocimiento del riesgo como base de la recuperación y la reconstrucción. La sostenibilidad de los procesos de reconstrucción de vivienda a mediano y largo plazo está relacionada en gran parte con el desarrollo de soluciones basadas en el conocimiento del riesgo. Los desastres o emergencias en su mayoría son repetitivos, como las tormentas tropicales y los huracanes. El conocimiento del riesgo permite desarrollar estrategias constructivas, de ordenamiento territorial, de mejores técnicas constructivas y de fortalecimiento de capacidades sociales que fomenten la resiliencia y disminuyan el riesgo de futuros desastres.

2. Reconstruir con mayores estándares de resiliencia y desarrollo sostenible. Los procesos de reconstrucción son oportunidades de mejorar las condiciones sociales, institucionales y de infraestructura previas al desastre. Los esfuerzos del proceso de reconstrucción deben enfocarse en evitar la reconstrucción de condiciones de riesgo previas, así como la construcción de nuevas condiciones de riesgo.

3. Una visión integral del sector vivienda como fomento del desarrollo sostenible. La recuperación y reconstrucción sostenible y eficiente requiere una visión integral del hábitat, que articule las viviendas con servicios sociales educativos, de salud, de acceso al agua, transporte, comunicación, actividades productivas, saneamiento, entre otros servicios y funcionalidades. Los procesos de recuperación y reconstrucción deben considerar la reconstrucción integral y de estos servicios, de modo que se desarrollen hábitats integrales y resilientes.

4. Considerar las diferentes funciones de las viviendas. Se debe considerar que las viviendas no solo son unidades habitacionales, también tienen funciones económicas de sustento, son una forma de ahorro de los hogares, y base de actividades comunitarias y sociales de las familias. La reconstrucción debe servir a la recuperación de las diferentes funciones.

 

5. Población afectada como sujeto activo del proceso de recuperación y reconstrucción. Los afectados no son víctimas; son los socios en la reconstrucción. De hecho, la reconstrucción inclusiva ayuda a restablecer la cohesión de la comunidad y aumenta la probabilidad de satisfacción con los resultados. La reconstrucción de viviendas debe integrarse y coordinarse estrechamente con otros objetivos de la recuperación, como el restablecimiento de los medios de subsistencia. Una buena política de reconstrucción ayuda a reactivar las comunidades y empodera a las personas para reconstruir sus viviendas, sus vidas y sus medios de subsistencia. Una política de reconstrucción debe ser inclusiva, basada en la equidad y centrada en las y los vulnerables.

6. Considerar que la población es heterogénea y también sus necesidades de recuperación. La población afectada no es homogénea; tiene necesidades, capacidades y preferencias diversas, lo que hace necesario generar soluciones con un nivel adecuado de flexibilidad a esas condiciones.

7. La efectiva coordinación entre las instituciones y territorios mejora los resultados. Los procesos de reconstrucción de viviendas son un desafío que involucra a actores públicos, privados y comunitarios, por lo que se hace necesario establecer mecanismos para coordinar las acciones de múltiples organizaciones y actores nacionales y locales involucrados, garantizando flujos de información, acuerdos de funcionamiento y sincronía en las acciones.

8. La reconstrucción es una oportunidad para planificar el futuro. En especial para mejorar el ordenamiento territorial, reducir la vulnerabilidad, mejorar la seguridad de la tenencia de suelo y lograr sociedades menos desiguales.

9. La sociedad civil y el sector privado son partes importantes de la solución. Las contribuciones de las organizaciones no gubernamentales (ONG), las organizaciones de la sociedad civil (OSC) y el sector privado a la reconstrucción son fundamentales. El Gobierno debería alentar estas iniciativas; invitar a las ONG, las OSC y las entidades privadas a participar en la planificación de la reconstrucción y asociarse en sus esfuerzos.

10. Cada proyecto de reconstrucción es único. La historia y las mejores prácticas en procesos de reconstrucción son referentes que deben sopesarse para llegar al mejor enfoque local posible. La naturaleza y la magnitud del desastre, los determinantes geográficos, las características de las administraciones territoriales y el contexto institucional,  así como los procesos de urbanización y los valores de la cultura, son determinantes para tener en cuenta la mejor forma de gestionar la reconstrucción y equilibrar las preocupaciones entre la velocidad de la respuesta y la calidad de los procesos. 

 


 

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