Día de la Mujer Rural

Las mujeres rurales son las últimas de una lista en la que el primer lugar es de los hombres urbanos, el segundo de las mujeres urbanas, seguidas por los hombres rurales. La inversión en las mujeres rurales es uno de los pasos claves para lograr avances económicos, sociales y políticos. Estos esfuerzos buscan eliminar la discriminación en las legislaciones y prácticas sociales, y asegurar que las políticas respondan a necesidades reales en el ámbito rural y urbano.

En el marco de la conmemoración del Día de la Mujer Rural, te presentamos algunas historias de éxito de mujeres rurales en Honduras, que causan un gran impacto en sus comunidades.

Preparadas para la sequía: cuidar el bosque, asegura alimentos básicos

A fin de asegurar los granos de la población, quienes en su mayoría desarrollan una agricultura para auto consumo, y para algunos generar ingresos por la venta de estos, el Programa de Pequeñas Donaciones -implementado en Honduras por el PNUD y Mi Ambiente — ha desarrollado un proyecto con la comunidad de Concepción de María, en Choluteca, que busca conversar la tierra y mejorar los suelos a fin de producir cultivos más eficientes.

Pronto, terrenos baldíos pasaron a ser áreas productivas para sus cultivos. Usando métodos de retención de suelos, como cercas vivas, las cuales son barreras que usan árboles y arbustos para delimitar espacios. Producen semillas, permite la floración de estas, fertilizan el suelo, generan espacios con sombra y sirven como refugio para animales, retención los suelos y la humedad en ellos. Por otra parte, las Cercas Muertas, principalmente de piedras (en este caso) contribuyen a la retención de suelo en consecuencia hay mayor retención de agua y humedad, fundamental para la recuperación de las cuencas y la producción sostenible.

Nery Jereda, miembro de la junta de proyecto, cuenta lo que aprendió a través del PPD: “Hoy yo preparo mi abonera, siembro y después empiezo a regar el abono a cada mata de maíz. Es un maíz que viene con abono orgánico que nosotros hemos preparado en nuestra comunidad”.

En 10 meses, 15 hectáreas de tierra de la comunidad fueron transformadas produciendo 375 quintales de granos básicos, 600 quintales de yuca y 200 quintales de camote.

Este proyecto es apoyado por el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) junto con Mi Ambiente y bajo financiamiento del Fondo Global para el Medio Ambiente.

Conoce más de esta historia de éxito aquí: Preparados para la sequía: cuidar el bosque, asegura alimentos básicos

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Mujeres ganaderas integran su propia Escuela de Campo

Un grupo de 17 mujeres en Mangulile, al noroeste de Olancho han conformado con apoyo del proyecto, su propio espacio de aprendizaje e intercambio de experiencias con la integración de su propia ECA de mujeres. Para este grupo de productoras sus fincas y su ganado representan el medio de vida de sus familias y al lograr integrar su propia ECA consiguen trabajar de manera más ordenada y eficiente pues el aprendizaje por observación y experimentación las convierte en expertas conocedoras de sus propias fincas.

“La ganadería es muy importante en nuestras vidas, a través de ella alimentamos a nuestras familias y mandamos a estudiar a nuestros hijos. A mí me encanta estar en la ECA, con mis compañeras hemos aprendido a sacar todo el provecho de la leche, ahora no solo sacamos leche, sino que la procesamos y ahora hacemos requesón, crema y yogurt”, expresa Indira Miralda, productora de Mangulile.

Las Escuelas de Campo Agrícolas (ECA), son espacios de capacitación vivencial. Una forma de enseñanza fundamentada en la educación no formal donde familias o grupos demostradores y personal técnico facilitador, intercambian conocimientos según su experiencia.

Gracias al proyecto “Generando Múltiples Beneficios Ambientales Globales mediante Paisajes Productivos Sostenibles”, financiado GEF e impulsado por Mi Ambiente y el PNUD, un grupo de mujeres ganaderasfortalecen sus conocimientos y destrezas para trabajar de forma amigable con el ambiente, mediante conformación de escuelas de campo

Conoce más de las ECAs aquí: Mujeres ganaderas integran su propia Escuela de Campo

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Guardianas de la Guara Roja

La guara roja (o apu pauni, en lengua miskitu) es el ave nacional de Honduras. Hoy, la población silvestre más grande de guaras en el país se considera que se ubica en una zona de La Moskitia, específicamente comprendida, entre los caseríos Mavita, Rus Rus, Wahabisban y Pranza, cuyas poblaciones en su mayoría son indígenas Miskitu.

La alta diversidad biológica en la zona fue lo que despertó el interés de investigadores nacionales y extranjeros, además la condición de amenaza de extinción que se encuentran algunas especies como la guara roja y otros psitácidos (loros y pericos).

Fue en este contexto, que un grupo organizado de pobladores de la comunidad de Mavita, apoyados por un grupo de investigadores hondureños y extranjeros, construyeron un pequeño Centro de investigaciones y eco-albergue científico “Mavita” para recibir y dar facilidades a quienes venían a estudiar las aves. Este tipo de iniciativas favorecen la conservación y sostenibilidad del medio ambiente y con ello, fuentes alternativas de ingreso económico.

“Aquí llegan las guaras decomisadas, las que no tienen alas, las que están enfermas, incluso los polluelos. Nosotras hemos acompañado a los investigadores. Ayudamos a medir los polluelos, los pesamos, les ponemos el anillo [de identificación] y les damos los alimentos” — Dionisia Lacuth, miembro de la comunidad.

Ahora es posible dar alimentación y servicio de hospedaje a los investigadores. La mujeres de “Mavita”, conforman un grupo de 10 a 12 mujeres que trabajan en el eco-albergue y se turnan las ocupaciones del centro para que todas puedan trabajar. “Cobramos nuestro trabajo, otra parte va para cubrir gastos y otra parte queda en el fondo para ampliar y mejorar el Centro. El plan es ampliar de 4 a 6 más habitaciones” , cuenta Dionisia.

El proyecto “La Moskitia” implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés) contribuyó con el equipamiento del Centro y con la habilitación de servicios de energía solar y agua.

Conoce más de esta historia aquí: Guardianes de la Guara Roja

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“El empoderamiento de las mujeres y las niñas rurales es esencial para construir un futuro próspero, equitativo y pacífico para todos en un planeta sano” — António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas

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