Celebración del “Día Internacional de la Mujer”

08 mar 2012

  • Señora Lourdes Becerra, Asistente de la Dirección Ejecutiva del Instituto Nacional de la Mujer, representante de la Ministra del INAM.
  • Señora Edita Maradiaga, Presidenta de la Asociación de Mujeres Campesinas.
  • Señora Rosibel Gómez, Coordinadora Nacional de la Oficina de ONU Mujeres en Honduras
  • Invitadas e invitados especiales

Hoy es un día para hacer memoria sobre las vidas y oportunidades de las mujeres en Honduras, en la región y en el mundo.

El 16 de diciembre de 1977, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaro el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer para conmemorar la lucha de la mujer por su participación, en condición de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo integro como persona. También se asigna un eje temático cada año. “Habilitar a la mujer campesina - Acabar con el hambre y la pobreza”, es el tema de este año.

A lo largo de la historia, las mujeres han dado grandes aportes a los proceso económicos de las naciones con su trabajo, que no se refleja en las estadísticas ni en las cuentas nacionales. Hoy más que nunca y en estos tiempos de crisis global, es cuando se necesita reconocer la fuerza de trabajo proporcionada por las mujeres - y dejar de llamar de una vez por todas - economía de subsistencia a los esfuerzos realizados por las mujeres emprendedoras del sector rural, esfuerzos que permanecen en el sector informal de la economía.
La inversión en las mujeres rurales es uno de los pasos claves para lograr el avance económico, social y político, a la par de la eliminación de la discriminación en las legislaciones y prácticas sociales, para asegurar que las políticas respondan a las necesidades reales en el ámbito rural o urbano.

De acuerdo al Informe de la FAO, “Situación de las mujeres rurales”, “…ellas constituyen el último escalón de una escalera donde el primer lugar está ocupado por los hombres urbanos, el segundo por las mujeres urbanas, seguidas por los hombres rurales. Son ellas y en especial las indígenas, quienes poseen los niveles educativos más bajos, las tasas de analfabetismo más altas, los menores salarios y el menor acceso a recursos y a servicios de salud entre otros.”

Para lograr el empoderamiento efectivo de las mujeres, es necesario incidir en el acceso a los recursos, al financiamiento; a la información; a la capacitación; a los mercados; a la tecnología e innovación y a los espacios de toma de decisiones. Es decir contribuir a fortalecer la participación en la definición de políticas públicas, el ejercicio de la ciudadanía activa y de los derechos humanos, sociales, económicos, culturales y ambientales.

Si se visibiliza el aporte de las mujeres rurales y se reducen las barreras para que participen en el mercado laboral, estamos dando un gran paso hacia la reducción de la pobreza, que es un punto fundamental en el desarrollo de la región y el país.

Las mujeres reciben menos pago al desempeñar la misma labor que el hombre tanto en el sector rural como urbano. En Honduras, las mujeres ganan 68% de lo que ganan los hombres, lo que constituye a la par del limitado acceso al derecho a la tierra, en uno de los factores que inciden en la pobreza femenina.
El derecho humano a la tierra no es respetado plenamente, pese a los avances en el sistema normativo nacional. Según los datos del Instituto Nacional Agrario, para el periodo comprendido entre 1983 y 2003, de los 193,331 títulos entregados, 144, 550 fueron entregados a hombres y 48,781 a mujeres. Es decir, hay una relación de 3 hombres por cada mujer que recibió titulación en periodo citado. Y esto visibiliza la clara desventaja de las mujeres en el acceso a la titulación de tierras.

Aunque la legislación formal protege este derecho a la tierra, las mujeres rurales tienen poco acceso al sistema judicial para demandar la violación a este derecho. Mejorar el acceso de las mujeres a la tierra puede constituirse en un poderoso instrumento para combatir la pobreza y el hambre. Fortalecer el acceso y control de las mujeres a la tierra no es sólo una cuestión de desarrollo agrícola y seguridad alimentaria, sino de respeto por los derechos humanos y de justicia para las mujeres.

Como lo señala el Secretario General, Ban Ki-moon: ¨Las leyes y prácticas discriminatorias no perjudican solamente a las mujeres, sino a comunidades y naciones enteras. Los países donde las mujeres carecen de derechos a la propiedad de la tierra o de acceso a créditos, tienen un número significativamente mayor de niños desnutridos. No tiene sentido que las mujeres agricultoras reciban solamente un 5% de los servicios de extensión agraria. La inversión en las mujeres rurales es una inversión inteligente en el desarrollo de una nación.¨

Espero que para todas y todos los aquí presentes, esta fecha sirva de reflexión sobre la situación de la mujer en el mundo, que si bien ha registrado avances significativos, todavía hay mucho camino por recorrer y en especial en las áreas rurales donde las inequidades y brechas son mayores y más acentuadas.

En estas palabras y en las citas mencionadas del Secretario General, se ha resaltado la participación de la mujer, como factor que contribuye de manera significativa al desarrollo humano en áreas, como son: aumento de la alfabetización, mejora en la nutrición infantil, la reducción de la pobreza, crecimiento económico, en pocas palabras para avanzar en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Sin embargo, en un día como hoy, debemos considerar el valor intrínseco de mejorar la condición personal de la mujer como un fin en si mismo, es decir, para que la mujer, esté en igualdad de condiciones que los hombres para lograr su mas altas aspiraciones y auto realización y para esto se requiere acceso a los servicios necesarios para lograrlo.

Muchas gracias.