Palabras introductorias con motivo del Seminario Legal del Proyecto de Ley Control de Armas, Municiones y Explosivos y otros Materiales relacionados por el Coordinador residente de las Naciones Unidas José Manuel Hermida

Hotel Intercontinental Tegucigalpa, 26 de febrero de 2013, 9:00 a.m. •

Honorable Señor Pompeyo Bonilla, Secretario de Estado en el Despacho de Seguridad,

• Excelentísimo Señor Johannes Trommer, Embajador de Alemania en Honduras

• Distinguida Señora Coralia Rivera, Sub Secretaria de Estado en el Despacho de Seguridad,

• Distinguida Señora Marcela Castañeda, Sub Secretaria de Estado en el Despacho de Seguridad,

• Señores Diputados al Congreso Nacional de la República

• Señores Representantes del Centro Regional de las Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe (UNLIREC, por sus siglas en Inglés)

• Señores Representantes del Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (CIPRODEH) • Señores Oficiales de la Policía

• Señores Representantes de la Cooperación Internaciona

l • Señores Representantes del Gobierno

• Señoras y Señores Es para mí de gran importancia estar presente en la apertura del Seminario legal sobre el proyecto de ley para Honduras, de control de armas, municiones y explosivos y otros materiales relacionados. Esta es un proyecto de Ley necesario y urgente para el país.

Todos sabemos que la presencia de armas de fuego en Centroamérica es una de las grandes amenazas para la seguridad ciudadana en la región, hoy la más violenta del mundo con una tasa promedio de 45 homicidios por 100,000.

En un informe publicado por la ONUDD el año pasado, se menciona que grandes excedentes de armas producto de las guerras civiles en El Salvador, Guatemala y Nicaragua, se comercializan hoy con México y Colombia.

Se estima por ejemplo que en El Salvador, alrededor de 360,000 armas de tipo militar no fueron entregadas al final de la guerra y se presume que los depósitos de armas fueron trasladados a países vecinos.

En el caso de Guatemala, sólo 1,824 armas de fuego fueron entregadas al final del conflicto y en Nicaragua, sólo 17,000 armas de fuego, cuando se sabe que había cerca de 90,000 hombres armados.

La misma publicación informa que se estiman 2,2 millones de armas de fuego registradas legalmente en Centroamérica, de las cuales 870,000 están registradas por las fuerzas de seguridad y 1,4 millones están registradas por civiles. Las armas no registradas se calculan en 2,8 millones.

Si estas estimaciones son correctas, entonces teóricamente existen suficientes armas de fuego en manos de civiles para armar a uno de cada tres hombres, donde además la importación legal de armas desde los EEUU y Brasil hacia países como Panamá y Nicaragua terminan siendo comercializadas ilegalmente en el resto de países.

Se estima además que el tráfico de armas tiene un valor de 14 millones de dólares en Centroamérica. Cifras consignadas en el informe de Seguridad de la OEA, muestran que en el año 2011, el 77% de los homicidios de la región de América Latina fueron cometidos con armas de fuego. Después de Brasil con 88% y Belice con 84%, Honduras se ubica en el tercer lugar con una proporción de 83% en el mismo año.

En el caso de Honduras, entre los años 2004 y 2011, se cometieron 27,100 homicidios con armas de fuego, es decir el 80% del total de las muertes por homicidio en el periodo mencionado, y eso sin contar aquellos que perdieron la vida por suicidios y muertes accidentales, lo que daría un número mayor al mencionado.

El PNUD realizó una encuesta de victimización en el año 2010, donde registramos que el 18% de las personas encuestadas en las principales ciudades del país tenían armas en su hogar, siendo la zona central la de mayor proporción con un 30%.

Además los expertos calculan que en el país están en circulación entre 800,000 y 1,000,000 de armas, muchas de ellas ilegales, y de las que están legales sólo una pequeña porción están registradas ante las autoridades encargadas de ese control.

En la misma publicación de la OEA, también se menciona que las armas registradas en Honduras en el año 2006, alcanzaron solamente 151,003 Para una tasa de 2,1 armas de fuego legales por cada 100,000, cifra muy alejada de la realidad debido a las grandes deficiencias en el registro de las armas del país.

Las armas de fuego son un gran problema en Honduras, uno de los países más armados en la región y el que lamentablemente cuenta con la peor legislación de tenencia y portación de armas en Centroamérica, lo cual hace muy importante nuestra presencia en este día donde se revisa la actual propuesta de modificación a la Ley vigente.

Sabemos que países altamente armados de América Latina como el Brasil -sin lugar a dudas el más armado- han mejorado substancialmente sus índices de violencia a partir de una regulación importante de las armas, con destrucción importante de excedentes, con campañas voluntarias de canje de armas, con el establecimiento de comisiones especiales de investigación en el Congreso y donde la Sociedad Civil ha presionado de manera importante al Estado.

Esas experiencias exitosas es necesario replicarlas en Honduras. Para las Naciones Unidas y en especial para el PNUD, este es un tema de vital importancia.

Quisiera recordar, que durante el año 2009, la organización CIPRODEH presentó al gobierno nacional con nuestro apoyo regional a través del proyecto CASAC y de nuestra oficina, una propuesta de Ley de control de armas y explosivos, que por razones relacionadas con el golpe de Estado quedó truncada. Hemos estado muy pendientes de cómo avanzan los procesos de esta iniciativa y hemos seguido de cerca su evolución.

Estamos sumamente complacidos que a la fecha de hoy, la propuesta se ha vuelto a reactivar y confiamos plenamente en la sabiduría de los honorables Diputados encargados de realizar el dictamen para poder avanzar de la mejor manera y por supuesto confiando en el pleno del Congreso para su aprobación. Sabemos que para la Secretaría de Seguridad, la Policía Nacional y la Sociedad Civil Organizada, existe gran acogida con las medidas que en esa reforma se plantean. Celebramos mucho y además lo apoyamos, que nuestros colegas de UNLIREC hayan iniciado su apoyo al gobierno de Honduras y a CIPRODEH.

A partir de su presencia en el país, se ha podido dinamizar el tema y su asistencia técnica es invaluable para avanzar más rápido y mejor. Cuenten con nosotros como sus aliados pues sabemos que no cuentan con oficina en el país. Pero algo muy importante y que reiteramos que quisiéramos apoyar, es el establecimiento del retiro de excedentes de armas.

Quisiéramos que se puedan impulsar jornadas de recolección y destrucción de armas de fuegos, municiones, explosivos y materiales relacionados. Sería muy interesante hacer la propuesta de una destrucción de excedentes (Brasil lo ha hecho con la ONG Viva Río, y yo personalmente tuve una experiencias de Costa Rica con el ex presidente Oscar Arias).

Les reitero nuevamente que para el PNUD esta regulación es fundamental, hay países de la región con grandes avances frente al control de las armas de fuego, pues es sin duda una de las medidas mejor documentadas para la reducción de las tasas de homicidio y el mejoramiento de la seguridad. Todos sabemos que sin seguridad no hay desarrollo, y sin desarrollo no podemos garantizar el bienestar de todas y todos los ciudadanos de Honduras. Muchas gracias,