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ANTES: La edificación antes ser refaccionada e implementada para convertirse en un laboratorio de ciencias. Escuela La Libertad en Sambo Creek, Atlántida
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DESPUÉS: El interior del laboratorio de ciencias. Escuela La Libertad en Sambo Creek, Atlántida
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Niños y niñas de la Escuela La Libertad en Sambo Creek, Atlántida donde se construyó un laboratorio de ciencias gracias a remesas de hondureños viviendo en Nueva York
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ANTES: terreno baldío en San Juan, Tela antes de convertirse en cancha deportiva
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DESPUÉS: Cancha deportiva. Grupo de jóvenes de la comunidad quienes juegan básquet en este espacio
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ANTES: espacio libre en la Cruz Roja de Villanueva, Cortés
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DESPUÉS: Clínica médica de atención primaria en las instalaciones de la Cruz Roja de Villanueva
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ANTES: Depósito donde equipos de socorro se mezclaban con alimentos, y material químico
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DESPUÉS: Depósito específico para equipo de socorro
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DESPUÉS: Depósito además cuenta con garaje techado para las ambulancias

Otra forma de usar remesas: Migrantes hondureños ayudan a mejorar sus comunidades de origen

30-oct-2017

Las remesas no son solo un activo financiero para la persona o la familia o la comunidad que lo recibe; sino ellas traen consigo el recuerdo y el deseo de alguien que migró para que aquellos que se han quedado en casa puedan gozar una mejor calidad de vida.

Solo en el 2016, se estima que los más de un millón de hondureños que viven en el exterior enviaron alrededor de 3,845 millones de dólares en remesas al país. Casi en su totalidad, las remesas se enviaron a familiares, mientras que un pequeño porcentaje se destinó a apoyar actividades o causas a favor de la comunidad.

Sabiendo que muchos hondureños en el exterior desean colaborar con sus comunidades de origen, se desarrolló el Programa “Remesas Solidarias y Productivas” que permite a los migrantes aportar para el desarrollo de infraestructura y equipamiento de centros de salud, espacios de aprendizaje, de esparcimiento, de servicio comunitarios y emprendimientos en sus comunidades de origen.

Más de 169 mil personas en Honduras se han beneficiado de este Programa que ha desarrollado 8 proyectos comunitarios que han contribuido en la prevención de la violencia por medio de la recuperación de espacios para la comunidad, generación de oportunidades para la mejora de ingresos y participación económica de la mujer, y brindar mejor calidad para el acceso al derecho de la salud y educación.

De campo abandonado a cancha deportiva

“Antes solía ser una tierra baldía”, cuenta Lilian Anacleto de la comunidad San Juan en Tela, “los jóvenes no tenían espacio para jugar. Solo jugaban juegos de azar, pero ahora han dejado ese vicio y practican deportes”. Tela, el distrito donde se ubica la comunidad San Juan, cuenta con una población joven significativa y está dentro de los 30 municipios con alta tasa de incidencia de violencia en el país.

Ahora, la comunidad de San Juan tiene una cancha deportiva, e incluso tienen un entrenador técnico ad honorem, Juan Carlos, quien además es el presidente del Comité de Obra que construyó la cancha “como no había cancha, íbamos a jugar a otra comunidad. Pero se puso muy peligroso, había coyotes (los que trasladan a migrantes de forma irregular) y tenían conductas violentas, disparaban y hablaban mal”. Juan Carlos nos cuenta que no era un espacio seguro y que trasmitía roles incorrectos de lo que es ser hombre y deportista.

Luego de visitar los Estados Unidos, Juan Carlos confirmó su deseo de que era importante contar con un espacio deportivo “para poder jugar y que se use un sitio donde no había nada…” y como éste contribuye a la prevención de la violencia “después de un gran juego, uno quiere descansar. No te pones a hacer otras cosas. Piensas en el juego y tus energías están en el deporte y no en meterte a otras cosas”.

La cancha deportiva fue gestionada y construida por la comunidad bajo el liderazgo del comité de obra Luhabu Bungio (que en idioma garífuna quiere decir “Mano de Dios”) y contó con los aportes de hondureños viviendo en Nueva York agrupados en el “patronato de Nueva York Pro-mejoramiento de San Juan, Tela”.

Mejor atención en salud: nuevo centro de salud ed atención primaria

“Antes no teníamos clínica de atención primaria. Teníamos un espacio mezclado con cocina. Había una bodega en la cual se mezclaban diferentes materiales, los químicos con la comida. Pero ahora podemos atender en mejores condiciones y los voluntarios pueden estar más cómodos al hacer su voluntariado” cuenta Norma López presidenta del Consejo de la Cruz Roja Villanueva.

La Cruz Roja Villanueva ahora cuenta con una clínica de atención primaria, una bodega y un techo para el garaje. Además, por las buenas gestiones en el manejo de fondos y la alianza con la Municipalidad, se logró mejorar la infraestructura y equipamiento de la cocina y el salón de descanso de los voluntarios.

Con estas nuevas instalaciones, alrededor de 80 personas al mes reciben atención médica. El teléfono de emergencia nacional 911, con más frecuencia ahora, les deriva casos como accidentes de tráfico y atención de emergencias urbanas. Incluso, la mejora de la infraestructura ha permitido que se piense en ampliar la oferta de servicios a la comunidad, como es el de construir aulas para capacitación.

Las obras de mejora de la Cruz Roja de Villanueva fueron gestionadas y construidas bajo el liderazgo del comité de obra “Cruz Roja de Villanueva, Cortés” y contó con los aportes de hondureños viviendo en Texas agrupados en la “Fundación Catracha de North Texas” así como la Alcaldía Municipalidad de Villanueva, Cortés.

Aprender haciendo: laboratorio de ciencias

“No había un laboratorio de ciencias donde se podía aplicar el aprendizaje teórico de manera práctica… todo lo que tenemos aquí es apoyado por la gente del extranjero; para que se empoderen [los alumnos] en aprender más. Y todo esto se ha hecho con el apoyo de remesas” Karla Lalin, quien tiene familia en el Estado de Nueva York, y con el apoyo de ellos se ha construido y equipado un laboratorio de ciencias en la Escuela La Libertad en Sambo Creek, Atlántida

Más de 120 alumnos de 4to y 5to grado de primaria han recibido clases prácticas en el laboratorio de ciencias en dos meses. Las clases ya no son solo teóricas si no también como nos cuenta Ana de una de las alumnas “es divertido y hacemos cosas bonitas que funcionan. Y entendemos mejor”.

Los mismos miembros de la comunidad han aportado con su tiempo en dar clases voluntarias, como es el caso de Karla Lalin quien los sábados dicta los talleres prácticos, o identifican las necesidades de material y los solicitan al Patronato para que financie las compras de insumos para las clases.

El laboratorio de ciencias fue gestionado y construido por el comité de obra “Apoyo para el patronato de Sambo Creek en New York” y contó con los aportes de hondureños viviendo en Nueva York agrupados en el “patronato pro-mejoramiento de Sambo Creek, Nueva York”.

El Programa “Remesas Solidarias y Productivas” comenzó a ejecutarse, en su primera fase, en el 2010 con financiamiento del Fondo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y España para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En este periodo se ejecutaron 9 proyectos. Luego, en el 2015, la segunda fase del programa se continuó bajo financiamiento del PNUD, y con la implementación de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional y la Secretaría de Desarrollo e Inclusión Social. En este periodo, se ejecutaron 8 proyectos.

Para el PNUD este tipo de iniciativas contribuye a desarrollar y fortalecer los vínculos de los migrantes con sus comunidades de origen y mejora las condiciones de vida en sus comunidades. Como señala Alissar Chaker, Representante Residente Adjunta del PNUD “conecta a los migrantes entre ellos, los conecta con el Consulado, y con sus comunidades de origen. Y requiere del compromiso y desarrollo de competencias por parte de la comunidad para sacar adelante y concretar el proyecto, fortaleciendo el tejido social, la participación y la convivencia en las comunidades. Este es un programa que puede ser una oportunidad para que la empresa privada apoye iniciativas concretas en comunidades del país y en zonas en donde ellas están presentes o tienen sus cadenas de proveedores o negocios importantes. Juntos se puede lograr alcanzar diferentes metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”.

Por su parte, la Vicecanciller María del Carmen Nasser agregó “la Cancillería ha venido impulsando desde el año 2010, con el acompañamiento del PNUD, el Programa de Remesas Solidarias y Productivas. Se han desarrollado exitosamente proyectos con el apoyo de los consulados en Estados Unidos y las comunidades de hondureños, con ello se contribuye, además, a mantener el arraigo de nuestros migrantes con el territorio nacional”.