La biodiversidad al servicio del bienestar humano

23-jun-2017

El Protocolo de Nagoya es un acuerdo internacional adoptado en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica. El Protocolo busca brindar un marco jurídico para la aplicación efectiva de uno de los tres objetivos del Convenio que es: “la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de recursos genéticos”.

Esto quiere decir crear las condiciones jurídicas para compartir de manera equitativa los beneficios del uso de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales entre el Estado (gobiernos nacionales y estatales), las empresas privadas, y los propietarios y custodios de estos recursos y conocimientos tradicionales, que con mucha frecuencia son comunidades indígenas y locales.

Lo que se espera es que al haber un marco jurídico y una implementación de la ley se pueda aprovechar todo el potencial de los recursos genéticos como fuente de innovación (facilitando y promoviendo la investigación e intercambio entre todas las partes involucradas), conservación de la biodiversidad, desarrollo del mercado y mitigación de la pobreza.

Así, la aplicación del Protocolo pone en evidencia que el cuidado de la biodiversidad además de ser un tema ambiental también tiene vinculaciones con lo social, cultural y económico.

Considerando esto, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con el financiamiento del Fondo Mundial del Medio Ambiente estarán implementado en Honduras el proyecto "Fortalecimiento de los recursos humanos, los marcos jurídicos y las capacidades institucionales para aplicar el Protocolo de Nagoya" cuyo propósito es la creación de un marco jurídico que considere que los recursos genéticos, empleados en determinada jurisdicción, estén usados de acuerdo con las condiciones establecidas por el país del cual provienen.

La implementación del proyecto contemplará 4 componentes:

  • Componente 1: Fortalecimiento de la capacidad jurídica, política e institucional para elaborar marcos nacionales de ABS (Acceso y Participación en los Beneficios -ABS, por sus siglas en inglés-);
  • Componente 2: Fomento de la confianza entre los usuarios y los proveedores de recursos genéticos para facilitar la identificación de los esfuerzos de descubrimiento biológico;
  • Componente 3: Fortalecimiento de la capacidad de las comunidades indígenas y locales para contribuir a la implementación del Protocolo de Nagoya;
  • Componente 4: Comunidad de práctica y plataforma para el mapeo de expertos y necesidades técnicas sobre ABS a nivel mundial.

Este será un proyecto que se ejecutará junto con la Secretaría de Energía, Recursos Naturales, Ambiente y Minas (MiAmbiente+), durante tres años y con un financiamiento total de un millón y cincuenta mil dólares.

El impacto del proyecto está vinculado con la creación de incentivos para la conservación y uso sostenible de los recursos genéticos y, por tanto, aumentar el aporte de la biodiversidad al desarrollo y bienestar humano, contribuyendo así a la implementación del Convenio sobre la Diversidad Biológica y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.