Mujeres que cuidan la Laguna Karataska

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“Si no hubiera el servicio de recojo de basura ni el de reciclaje esto [los niveles de suciedad] estaría peor”

Puerto Lempira, la capital del departamento de Gracias a Dios y el centro poblado más extensamente poblado, está ubicado a la orilla de la laguna de Karataska, cuya población, en su mayoría, es de origen Miskitu.

La laguna de Karataska es el más importante sistema lagunario de Honduras y ha sido declarado Reserva Biológica, además de ser un sitio de alto valor biológico y la base de la cultura y la economía del pueblo Miskitu. El sistema lagunario de Karataska a su vez forma parte de un complejo sistema de áreas protegidas que cubre alrededor del 15% del país y es considerado uno de los más importantes de Meso América.

Sin embargo, este importante ecosistema enfrenta problemas de contaminación y sobreexplotación de sus recursos, por la pesca, la reducción de bosques de mangle y expansión acelerada y no planificada de la ciudad.

Se cree que alrededor de 40 metros cúbicos de basura se produce diariamente en Puerto Lempira, además de lo que se produce en los poblados y de la contaminación que se produce por la navegación (combustibles, aceites, plásticos), que se deposita directamente en las aguas.

Es en este contexto que la organización de mujeres Miskitu Indian Mairinka Asla Takanka (MIMAT) desarrollaron dos emprendimientos para recolectar y reciclar basura con el propósito de mejorar las condiciones de salubridad, reducir la contaminación de la laguna y generar una fuente de ingreso para las mujeres.

“Nadie quería ver el tema de la basura. Pero del análisis que hicimos sobre lo que se necesitaba en Puerto Lempira era evidente que se podía hacer algo [con el tema de la basura] y que eso nos iba a dar dinero. Además, luego fuimos conscientes de que si no cuidamos la Laguna no tendremos la principal fuente que nos da alimentos”. Ada Osorio, Equipo Técnico de MIMAT.

El Programa de Pequeñas Donaciones, (PPD) implementado en Honduras por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y Mi Ambiente, acompañó financieramente y brindó apoyo técnico por medio del desarrollo de habilidades en gestión de proyectos, manejo financiero, adaptación y cambio climático, manejo de residuos, entre otros. Por un lado, un emprendimiento desarrolló la idea de negocio de recojo de basura; mientras que, por el otro lado, otro emprendimiento desarrolló un negocio de reciclaje. En total, entre ambos emprendimientos, son 40 mujeres socias quienes rotan su participación en cada uno de los negocios a fin de recibir un salario y así mejorar sus medios de vida familiares.

“Hemos aumentado nuestras capacidades y ahora tenemos conciencia que el tema del cuidado del ambiente es importante. Queremos que lo que hagamos sea sostenible” Ada Osorio, Equipo Técnico de MIMAT

La basura da dinero

Actualmente, luego de 8 años de negocio, el servicio de recolección de basura cuenta con 205 clientes.

Se recolecta dos veces a la semana siguiendo una ruta de recolección. Entre sus clientes están colegios, el hospital, iglesias, restaurantes y demás centros de comercio. El recojo de la basura del hospital se hace exclusivamente para esta dependencia, siguiendo un protocolo para el manejo de los residuos y es llevado a un botadero específico. El espacio de todo el botadero fue otorgado por la Municipalidad mientras que el camión de basura fue una donación de la organización GOAL.

El inicio no fue fácil, requirió que las mujeres ofrecieran el servicio puerta a puerta, pero ahora ya son conocidas, y las buscan directamente. Una vez al mes se cobra a los abonados; y una única vez se les entrega un balde para que depositen la basura.

“Nosotras somos las dueñas de la empresa. Yo quiero que salga adelante. Yo todos los días acompaño al camión recolector y animo a los chicos para que trabajen bien. Para que no discutan con el abonado. Si uno de ellos falta, yo busco a otro [para que reemplace]. Yo hago mi reporte, entrego el recibo” – Doña Iglesia, la administradora del servicio de recojo.

Un tema fundamental para el fortalecimiento de la organización y sus integrantes han sido los procesos formativos en derechos humanos de las mujeres. Lo cual se evidencia en la manera que las mujeres narran sus experiencias y su relación con el emprendimiento. Doña Iglesia es una mujer de sonrisa honesta, brazos que regalan cariño. Habla con firmeza el español a pesar de que no es su lengua materna. Difícilmente, uno puede creer que ella era tímida y no sabía cómo expresarse:
“A mí no me gustaba ir a las reuniones. Pensaba que la mujer [deber estar] en su casa. Pero el pisto [dinero] no nos da lo suficiente. Hay [dentro de las socias] madre sola, viuda, y con el pisto podemos comprar sal, cuadernos. Doy gracias a Dios que he sacado adelante a mis hijos trabajando acá” – Doña Iglesia, la administradora del servicio de recojo.

Además, las mujeres han liderado diversas acciones de sensibilización y campañas de limpieza junto escuelas, iglesias y comunidad.

“Este parque era botadero de basura, ahora está bonito” – Ada Osorio, Equipo Técnico de MIMAT

Reciclaje, contra la contaminación y más ingresos

La iniciativa buscó generar también ingresos por medio del reciclaje. Otro grupo de 20 mujeres son responsables de recolectar plástico, aluminio, y otros desperdicios que pueden ser reciclados.

Cada dos meses, se envían a La Ceiba (ciudad en el Atlántico) entre 4,000-7,000 libras de material reciclado, entre aluminio y plástico por un valor entre 8,000 a 77,000 Lempiras (U$338 - US$3,255).

Las mujeres responsables del reciclaje se encargan de clasificar el material en el botadero, lo clasifican y limpian; y luego es compactado en fardos de reciclaje de acuerdo a cada grupo de material, sea plástico blanco, de colores o aluminio. Una empresa recicladora donó la maquina compactadora como parte de su campaña de responsabilidad social empresarial; además, capacitó a las mujeres sobre cómo reciclar y cómo mantener y reparar la máquina.

“Poder compactar el material ayuda porque así se ocupa menos espacio, ayuda almacenamiento y facilita el transporte porque es posible llevar más pacas (atados de material reciclado) en los barcos”.

Las mujeres encargadas del emprendimiento de reciclaje, luego de ocho años, ya saben muy bien su negocio. qué materiales son más convenientes seleccionar por el precio; además, entre los distintos grupos movilizan campañas de limpieza en la orilla de la Laguna para recoger más material.

Recoger la basura y reciclarla está ayudando que Puerto Lempira esté más limpia y se cuide -sobre todo- la Laguna Karataska que es la fuente principal de economía y de subsistencia de las poblaciones ubicadas alrededor de ella.

“Vendemos material que para otros es basura, pero ahora hay competencia. Haciendo esto ayudamos para que la cuidad esté más limpia. Y menos basura llegue a la Laguna”.

Esta es una iniciativa que contribuyen con la consecución de la Agenda de Desarrollo Sostenible, en sus Objetivos 1: Fin de la Pobreza; 10: Reducción de las Desigualdades; 13: Acción por el Clima; 14: Vida Submarina; 15: Vida de Ecosistemas Terrestres.