Mejora de capacidades para la gestión del riesgo de desastres

La Plataforma Global 2017 para la Reducción del Riesgo de Desastres se llevó a cabo en Cancún, México, del 22 al 26 de mayo. Fue la primera vez que el foro internacional más importante dedicado a la agenda de reducción del riesgo de desastres se celebre fuera de Ginebra. La Plataforma Global también fue la primera oportunidad para que la comunidad internacional revisara los progresos globales en la implementación del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, el cual fue adoptado en Japón en 2015. Más de 5,000 participantes, incluyendo a los responsables de elaborar las políticas y a los gerentes del riesgo de desastres participaron de este evento.

Las últimas décadas han estado marcadas por el aumento de los costes de los desastres, no sólo humanos sino también económicos. En América Latina, entre 2005 y 2012, más de 240.000 personas han fallecido por desastres que han dejado también más de 57 millones de afectados y más de U$ 85 mil millones de dólares americanos en pérdidas (PNUD, 2014).

Centroamérica, y particularmente Honduras, son territorios altamente vulnerables ante los desastres, presentando uno de los mayores riesgos de desastres a nivel mundial en términos relativos, es decir, en proporción de su población y tamaño de sus economías. Son varios los estudios que sitúan a Honduras como uno de los países más vulnerables en este contexto; los datos de pérdidas de las cuatro últimas décadas muestran a Honduras como el país de la región con mayores pérdidas económicas por efecto de desastres, pérdidas que podrían incrementarse debido a los impactos de la variabilidad y el cambio climático (PNUD, 2012).

El huracán Mitch, que a criterio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha generado uno de los peores desastres de origen hidro-meteorológico en América Latina en los últimos 200 años (SERNA/PNUD, 2008), representó más de 20 años de retraso social y económico, incrementando aún más los niveles de pobreza y destruyendo buena parte de la infraestructura vial de Honduras.

Los vínculos entre el desarrollo, el medio ambiente y la intensidad de los desastres también son bien conocidos. Los mayores daños y afectaciones del huracán Mitch en el territorio hondureño coincidieron con las zonas ambientalmente más degradadas y con las áreas de mayor marginalidad y pobreza. Tanto en áreas rurales como urbanas, los daños han sido usualmente más severos en los asentamientos más pobres, donde las infraestructuras y las viviendas estaban mal ubicadas y eran más frágiles, con menos medidas de prevención y capacidad de respuesta (PNUD, 2012).

Nuestro trabajo en la prevención de desastres a nivel normativo y técnico

Al largo de los años, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Honduras ha fortalecido las capacidades naciones para la gestión de riesgo de desastres, trabajando de la mano con organizaciones del Estado, sociedad civil y comunidades buscando siempre la reducción de los riesgos. Bajo la orientación estratégica del Marco de Sendai y el Plan Estratégico PNUD 2014-2017, el objetivo más reciente de nuestras acciones gira en torno a la construcción de la resiliencia, que contempla particularmente la gestión del riesgo de desastres en los aspectos de prevención, preparación, respuesta y recuperación, siempre incorporando el enfoque de género en sus acciones.

Un ejemplo del trabajo en Honduras ha sido la aprobación de la Política de Estado de Gestión del Riesgo con enfoque de género y la revisión de la Ley del Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo (SINAGER), donde el PNUD asesoró y brindó asistencia técnica al Gobierno para la mejora del marco institucional para la gestión del riesgo de desastres. Concretamente, se apoyó en la revisión y promulgación de la Ley del SINAGER, del Plan Nacional de Gestión del Riesgo y de la Política Nacional de Gestión del Riesgo; en la incorporación del enfoque de género y de recuperación en dichas herramientas normativas; en el desarrollo de los Marcos Conjuntos de Recuperación; en la elaboración de herramientas financieras y de planes sectoriales que complementan el Plan Nacional; y en el inicio de la implementación de la Ley y la Política de Estado para la Gestión Integral del Riesgo. Así mismo, se logró que la Secretaría de Finanzas incorporase el análisis de las condiciones de riesgo de desastres en los proyectos de inversión nacionales, sectoriales y territoriales por medio de la actualización de una herramienta de blindaje de proyectos.

Nuestro trabajo en prevención de desastres en comunidades altamente vulnerables

El PNUD también ha trabajado con las comunidades de Honduras, como fue el caso del pueblo garífuna de Santa Rosa de Aguán. Su vinculación ancestral con el mar, les llevó a desarrollar sus viviendas cercanas a la costa aumentando la exposición de la población al paso de tormentas tropicales, huracanes, marejadas, inundaciones y otros eventos hidro-meteorológicos extremos. Más recientemente los efectos del cambio climático también han aumentado la erosión y el nivel del mar.

El paso del huracán Mitch por la comunidad, con su fuerza devastadora, cambió por completo el paisaje y la dinámica de la comunidad, entrando en una espiral descendente hacia la pobreza y el agotamiento de recursos económicos y socioculturales.

Con el apoyo financiero de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), el PNUD estableció un diálogo con la comunidad sobre los riesgos que enfrentan, buscando, a través de maneras participativas, comprender las causas de su vulnerabilidad y deterioro de la calidad de vida para posteriormente identificar soluciones viables. Así se logró la conformación de un Comité de Voluntarias y Voluntarios de Adaptación al Cambio Climático.

La socialización del concepto de adaptación a permitido a la comunidad construir un nuevo conocimiento sobre los riesgos de fenómenos climáticos que, basado en su propia experiencia en el territorio, aprendieron que el uso y aprovechamiento del ambiente y los servicios brindados por el ecosistema son herramientas poderosas para reducir la vulnerable de su comunidad. Medidas como la protección de las dunas, la reforestación y restauración del entorno natural y el mejor manejo del recurso agua han aumentado la resiliencia de la comunidad.

Vinculación con la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible

La gestión del riesgo de desastres vincula elementos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en particular el Acuerdo de Paris sobre cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En tanto que la acción frente a la acción climática y gestión de riesgo es esencial para el logro de la erradicación de la pobreza y los otros Objetivos de Desarrollo Sostenible.