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José Villalta, joven de 21 años que con su talento en modas apoya económicamente a su madre y a su hermano. Muchas de sus prendas provienen de material reciclado.
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El emprendimiento del joven Oscar Martínez “Soldaduras y creatividad” le ha permitido elaborar estufas eléctricas en varias modalidades, aquí una algodonera de azúcar que generará un ingreso no sólo para él, sino también para su familia y para el cliente que se la encargó.
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Indira Antúnez, 18 años, propietaria de “Tortillería Antúnez”, elabora platillos típicos y los vende a clientes locales como pulperías, bodegas y mercados para apoyar su hogar.

Jóvenes emprendedores: Generando ingresos y combatiendo la violencia

Erradicar la pobreza en todas sus formas sigue siendo uno de los principales desafíos que enfrenta la humanidad. El PNUD se centra en mejorar las perspectivas de trabajo de las y los jóvenes en países en desarrollo, aumentando su capacidad productiva y su competitividad a través del apoyo a iniciativas empresariales y del fortalecimiento de capacidades para reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida de las y los jóvenes y sus familias.


Bajo ésta perspectiva que en Honduras, el PNUD ha venido prestando asistencia y financiando con capital semilla a jóvenes con iniciativas de negocio, a través del proyecto Convivencia y Seguridad Ciudadana, en alianza con la Alcaldía Municipal de La Ceiba, la Cámara de Comercio e Industrias de Atlántida y su Centro de Desarrollo Empresarial y el Centro Universitario Regional de Norte (CURLA/UNAH), con el apoyo financiero de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Es así que se ha instalado el “Fondo de Generación de Oportunidades de Emprendimiento” en La Ceiba, un municipio de la costa atlántica de Honduras. Iniciativa, creatividad y perseverancia son las principales cualidades que reúnen las y los jóvenes que han participado en este proceso de solicitud de financiamiento. De las 58 ideas de negocio recibidas, 18 fueron seleccionadas para brindarles financiamiento inicial.

“[Antes] operaba con un montón de limitaciones, [por eso] tomé la decisión de aplicar con mi iniciativa de negocio y he recibido apoyo con capacitaciones, apoyo técnico, maquinaria y materia prima para la elaboración de vestidos de gala que ahora están exhibidos en concursos de belleza y el uso diario de mujeres hondureñas” expresó José Carlos Villalta, 21 años, propietario de “Modas Villalta”, confeccionista y diseñador de modas.

El Fondo es un esfuerzo articulado y multisectorial facilitado por PNUD que reúne diferentes instancias en un esfuerzo común para beneficiar a jóvenes en situación de vulnerabilidad de derechos, el cual es integrado por la academia, el gobierno local, la empresa privada, cooperación internacional y los jóvenes emprendedores.
Cada uno de estos actores ha tenido un rol en la implementación del Fondo, a decir de Sintya Pérez, asesora técnica del Centro de Desarrollo Empresarial (CDE) adscrito a la Cámara de Comercio de Atlántida, ha hecho énfasis en el capital humano que ha dado su organización. “En la Cámara de Comercio e Industrias de Atlántida, quedamos muy satisfechos de haber colaborado junto con el CDE, la UNAH/CURLA, la municipalidad de La Ceiba y el PNUD. Esta experiencia de relación interinstitucional tuvo sinergia y fue muy oportuna. Considero factores claves para ello las capacidades multidisciplinarias y la actitud de servicio en los miembros del equipo técnico” mencionó Jimi Benitez, Director ejecutivo de la Cámara de Comercio e Industrias de Atlántida (CCIA).

Esta experiencia comunitaria de empoderamiento económico ha generado efectos relevantes a nivel local. En primer lugar, desde el punto de vista de prevención de la violencia, ha brindado a las y los jóvenes una oportunidad de mayor aprovechamiento de su tiempo, lo cual contribuye a evitar su vinculación a grupos y actividades ilícitas. En segundo lugar, se ha generado un entorno de protección social dirigido a uno de los sectores más vulnerables, facilitándoles un mayor acceso a oportunidades. En tercer lugar, la repercusión económica individual se multiplica a sus familias y, en consecuencia, a sus comunidades, movilizando los recursos disponibles y enriqueciendo el capital humano. En cuarto lugar, se ha cohesionado una red institucional en el municipio, con capacidad técnica, incidencia y participación de las autoridades municipales, que da acompañamiento técnico y seguimiento a las y los jóvenes, antes, durante y después de obtenido el capital semilla, lo cual permite alcanzar un efecto a largo plazo y garantizar la sostenibilidad de los mismos.

  • “[Antes] operaba con un montón de limitaciones, [por eso] tomé la decisión de aplicar con mi iniciativa de negocio y he recibido apoyo con capacitaciones, apoyo técnico, maquinaria y materia prima para la elaboración de vestidos de gala que ahora están exhibidos en concursos de belleza y el uso diario de mujeres hondureñas” expresó José Carlos Villalta, 21 años, propietario de “Modas Villalta”, confeccionista y diseñador de modas.

A decir de Marco Núñez, coordinador y catedrático del Centro Universitario Regional del Litoral Atlántico (CURLA-UNAH) “el principal efecto que están teniendo en la economía local estos emprendimientos es la generación de oportunidades dignas y adecuadas para jóvenes en situación de vulnerabilidad. Asimismo, están siendo representativas en cuanto a la cantidad de empresas y del empleo que generan, contribución al fisco nacional a partir de su formalización, siendo reconocidos actualmente como empresarios. Así es como se convierten en un factor potencial para el crecimiento y desarrollo económico local”.


Fueron varias las etapas que superaron las y los jóvenes emprendedores, como entrevistas, desarrollo de planes de negocio, participación en expo-feria, entrenamiento y capacitación en mercadeo y declaración tributaria para la formalización de las empresas que fueron legalizadas. Actualmente, se encuentran en etapa de monitoreo y seguimiento que implica que técnicos empresariales les visiten para continuar midiendo y evaluando la experiencia.


Existen muchos desafíos para poner fin a la pobreza y a la violencia estructural que afecta a Honduras, particularmente a los y las jóvenes. Sin embargo, este tipo de proceso contribuyen a generar autonomía a través del empoderamiento económico a mujeres y hombres jóvenes en igualdad de oportunidades a la vez que mejora su autoestima y su calidad de vida. Asimismo, se fortalece a las instituciones nacionales y locales, garantizando con ello esfuerzos participativos, articulados y focalizados, que generan mayor impacto en los jóvenes beneficiados y sus comunidades.


Esta iniciativa contribuye con la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, particularmente los objetivos No. 1 referido a Erradicación de la Pobreza, No. 5, Igualdad de Género, y No. 16, Paz, Justicia e Instituciones Sólidas.