Modelos de organización exitosa para reducir y enfrentar el impacto de los fenómenos naturales

Prácticos puentes colgantes resolvieron el problema  de incomunicación
Prácticos puentes colgantes resolvieron el problema de incomunicación

La posibilidad de un terremoto en Honduras era casi impensable, hasta la madrugada del 15 de septiembre de 2007, cuando un sismo de 5.3º en la escala de Richter sacudió el país, dejando miles de damnificados y cuantiosas pérdidas en infraestructura.

Destacado

  • 329 personas se capacitaron para identificar riegos y planificar qué hacer para reducir el impacto de las amenazas
  • Se construyeron 34 viviendas y cuatro escuelas sismo resistente pilotos, con madera y barro, (bahareque) materiales propios de la zona
  • Se instalaron tres puentes hamaca y 16 radios que permiten transmitir de inmediato las alertas y mejorar la información

Dos años después, en Yorito, Yoro y Marale, 100 km al norte de la capital hondureña, muchas familias, permanecían en los albergues temporales y otras convivían con familiares o amistades que les  ofrecieron hospedaje.

Por la experiencia acumulada en el manejo y prevención de  desastres naturales y el importante rol que jugó durante y después del paso del huracán Mitch, el PNUD preparó el proyecto “Construyendo comunidades resistentes a sismos, deslizamientos e inundaciones”.

Junto a las municipalidades, la población de estas comunidades, la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO) y el apoyo financiero de la Comisión Europea a través del Programa de Preparativos ante Desastres de la Comisión Europea (DIPECHO), la iniciativa fue puesta en marcha.

El proyecto se centró en 38 comunidades de Yorito y Marale, identificadas como las más vulnerables ante sismos, inundaciones y deslizamientos y que además de contar con altos índices de pobreza, concentra la mayor parte de los indígenas Tolupanes, etnias excluidas y marginadas por siglos, explicó el geólogo y ex asesor en Gestión de Riesgo del PNUD Ginés Suarez.

El primer paso fue socializar el proyecto con los beneficiarios. Las comunidades de intervención se organizaron en Comités de Emergencia Locales (CODEL)  y en cada municipio se constituyó un Comité de Emergencia Municipal (CODEM).

Menos vulnerables, menos desastres

Un grupo de 329 personas se capacitaron para conocer cuáles son los riegos y la planificación que deben hacer para reducir el impacto de estas amenazas sobre sus vidas. Se identificaron mapas de riesgo y las acciones prioritarias para prevenir o realizar en caso de un desastre. Estos conocimientos fueron luego replicados en sus comunidades, relató Ángel María Martínez, presidente del CODEL de la comunidad de Las Travesías, Marale, Francisco Morazán.

“Los de logística se dedican a ver qué necesidades hay en los albergues, si faltan colchonetas, cobijas o comida. Los de salud se encargan de ver cuántos enfermos hay y  temas de salud. Los de educación se dedican a que los maestros den clase donde quieran que estén, para que los niños no pierdan clases. Los de monitoreo dan los avisos y las alertas y los de búsqueda y rescate son los que si hay una gente en peligro, los ayudan”, precisó Dina Rosales miembro de la Comisión de Educación, de Playa Grande, Marale.

De forma participativa, se  construyeron cuatro escuelas sismo resistente pilotos, y  con madera y barro, (bahareque) materiales propios de la zona, 34 viviendas destruidas por el sismo, las cuales con algunas técnicas como el refuerzo con madera y el aislamiento de la humedad, se vuelven obras más resistentes ante eventuales sismos. Estos nuevos hogares también han mejorado su calidad de vida al disminuir las enfermedades asociadas con las malas condiciones habitacionales.

Tres puentes hamaca fueron la solución para que 341 familias enviaran  a sus hijos a la escuela. La urgente reforestación de las zonas afectadas fue una medida importante para comenzar a evitar los deslaves y aumentar la protección y reducción de riesgos ante el incremento de las lluvias.

Dado que la comunicación es uno de los principales problemas de esa zona, se  instalaron 16 radios que permiten transmitir de inmediato las alertas y mejorar el acceso a información  desde y hacia las comunidades.

Mujeres también al frente

Las instrucciones para mejorar la resiliencia y la capacidad de respuesta de estas comunidades, beneficiaron a 563 hombres y 510 mujeres así como unos 1,520 niños y niñas que se capacitaron en las escuelas. Del total, 664 personas corresponden a la etnia Tolupán.

Pese a que  en estas comunidades se observan altos índices de machismo, se  logró la participación de un 40% de las mujeres. La promoción en igualdad de género benefició a 348 mujeres que participan en las organizaciones comunitarias, contribuyendo a la igualdad de género.

Hay algunos logros que no se pueden medir puntualmente, tales como mejorar la organización comunitaria y su empoderamiento ante  las autoridades lo cual los convierte en sujetos y no objetos de su propio desarrollo, pero aun aquí todavía hay mucho por hacer, apuntó Suarez.

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Escuela- albergue sismo resistente de la comunidad de El Pichingo, Yorito